Papeles plegados

Aviso, esta entrada va a ser más larga de lo habitual, al que no le gusten las historias sentimentales mejor que pase al siguiente post ;).

Mi padre, además de un gran coleccionista de insectos y cómics, era un experto plegador de papeles, como mi abuelo.

Durante la mitad de mi vida cualquier superficie de mi casa estuvo cubierta de figuras y papeles plegados que, invariablemente, acababan en el cubo de la basura, aunque su pasión por la papirofléxia hacía que pronto estos fueran reemplazados por nuevos modelos y todo volvía a estar cubierto de papel.

Podías levantarte para ir al colegio y encontrarlo plegando papeles y descubrir que no se había acostado en toda la noche porque había encontrado una forma que se le resistía. Siempre que parábamos en algún bar la mesa quedaba cuajada de animales y objetos, hechos con servilletas que, cuando volvíamos, encontrábamos expuestos entre las botellas.

Cuando se lo pedían, montaba talleres para niños en los que me llevaba como ayudante, ser maestra a los ocho, diez o doce años, molaba, y él, que lo sabía, siempre me pedía que lo acompañase. Las enfermedades de la niñez las pasé, como todos, en la cama, con un tablero de ajedrez como soporte y un par de periódicos viejos con los que matar las horas repitiendo pliegues y figuras.

Todo esto cuando no existían papeles especiales como ahora y lo más sofisticado que se podía encontrar era un triste papel de charol con todos sus brillos. Soñábamos con que algún conocido viajara a Japón y nos pudiera traer papel de arroz, nos parecía algo exquisito que existieran materiales específicos para esta afición, pero pillaban tan lejos…

Afortunadamente un día empezó a guardar algunos modelos y restos de papel en una caja. El día que murió recuperé esas cajas que hoy sigo atesorando y despliego de cuando en cuando.

Cada vez que salía de viaje y le preguntaba que qué quería que le trajese, siempre me pedía un cuaderno de viaje, algo que no empecé a hacer hasta muchos años más tarde. Hoy desplegué la caja y me apeteció rendirle este pequeño homenaje. Quizá este blog sea parte de aquel cuaderno que tantas veces me pidió.

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3 respuestas a Papeles plegados

  1. Almu dijo:

    Qué historia tan bonita, estoy segura de que lo último que dices es cierto.
    No te imaginas la envidia que me das. Soy negada para la papiroflexia, pero me encantan las figuras, las pajaritas, las grullas, los barcos… Hace poco, en un mercadillo, le compré a una chica muy maja un broche hecho con una pajarita de papel japones. Me encanta, no me lo quito de encima!! Por si le quieres echar un vistazo…
    http://tienda.ventanuca.com/?page_id=4&category=45

    • ciofont dijo:

      Gracias Almu por tu comentario….y por el enlace! me ha encantado la tienda, ahora solo me queda decidir si me compro el broche de la mariposa o me lo hago yo, y es que a estas alturas todavía no tengo papel japonés!!!

  2. no lo había leido, se me pasó, precioso post, muy emotivo, me ha encantado leerlo 🙂

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